Intercambio
-Si siempre hiciéramos lo correcto, ¿existiría el libre albedrío?, si supiéramos el desenlace de cada decisión por tomar, ¿sería una elección siquiera? -dijo con su voz áspera, dichos sonidos provenían desde la oscuridad insondable que su gran capucha le proveía.
SUSPENSO
Mathias
5/8/20244 min read
-Si siempre hiciéramos lo correcto, ¿existiría el libre albedrío?, si supiéramos el desenlace de cada decisión por tomar, ¿sería una elección siquiera? -dijo con su voz áspera, dichos sonidos provenían desde la oscuridad insondable que su gran capucha le proveía.
-Un ser de luz que solo hace el bien… ¿Estás diciendo que es esclavo de su propia naturaleza? -respondió el joven lleno de incertidumbre, pero comenzando a captar la idea.
-No lo veo muy diferente a una bestia que actúa por instinto, sin capacidad de decidir por sí misma, solo haciendo lo que mejor sabe hacer.
-¿Entonces un ser de oscuridad sería presa del mismo problema?
-Digamos que también… solo intento mostrarte lo que es en realidad importante -dijo acomodándose la capucha mientras caminaba hacia la hoguera más cercana- no te alejes del tema, enfócate
-¿Y qué sería más importante que elegir sobre mi propio destino?
-El destino no existe, el orden no existe, es tan solo una mera necesidad humana por mantener el control en aras de encontrar un poco de seguridad -Extendió las manos sobre el fuego sin quitarse los guantes- el caos es el verdadero orden, el universo es caos.
-…en este momento…mi mente es caos -dijo el muchacho casi sin pensar esas palabras, su mirada no se despegaba de su objetivo ni siquiera para observar al misterioso interlocutor.
-Exacto, así que no lo procrastines más, ya deberías saber lo que debe hacerse -respondió con entusiasmo, las llamas aún no conseguían iluminar sus facciones, solo negrura había donde su rostro debía encontrarse.
-¿En serio vas a matarme? -dijo un tercer hombre desde el suelo.
-Tu no hables, el que sostiene el arma es el que está al mando en este momento -mandó a callar el chico, sus manos sostenían una escopeta directo al pecho del viejo.
-Nada es blanco o negro, todo son escalas de grises y ese cartucho no está cargado de justicia, solo plomo -dijo intentando hacerlo entrar en razón, pero en sus pronunciadas arrugas no había rastro alguno de temor.
-Tus acciones no quedarán impunes anciano, da igual si fuese por mi mano o por la de un juez.
-…una vez salvé a un hombre que estaba siendo atacado por una pandilla de delincuentes, a todos ellos maté -dijo evitando la mirada de su inexperto verdugo- ese hombre resultó ser un asesino, cuando sus heridas sanaron siguió haciendo lo que mejor sabía hacer.
-Cuando tocamos la vida de otros, esa interacción no siempre resulta positiva a pesar de que nuestras intenciones sean puras -agregó el encapuchado.
-…una vez retiré el filo de una navaja del cuello de una mujer, había sufrido tanto que no quería permanecer por más tiempo en este mundo. Años después sus heridas en lugar de haber sanado solo supuraban más y más, así que volvió a intentarlo, esta segunda vez arriba de un avión repleto… fue una catástrofe
-Tomamos decisiones basándonos en nuestros conocimientos, en nuestras experiencias y lo que captamos de nuestro entorno… y esas tres cosas tienen algo en común, son extremadamente subjetivas -dijo con tono animado, pero la luz anaranjada que la hoguera proyectaba, aún no conseguía iluminar esa sonrisa invisible- lo cierto es que ningún humano es dueño de la verdad
-…una vez rescaté a un niño de las garras de la peste, llevaba semanas agonizando por las altas fiebres -dijo el viejo con una mueca de dolor, pues llevaba demasiado tiempo tirado entre los escombros- de adulto se convertiría en el tirano más grande que estas tierras jamás conocerían, un genocida.
-Los miedos y la compasión que cada uno experimenta influyen también en el resultado, equivocarse es parte del camino - susurró desde las llamas , desde dentro de la capucha pareció notarse un destello rojizo.
-¡Cierra la boca!, ¿entonces de qué lado estás? -por primera vez le quitó la vista al viejo y se giró hacia la fogata.
-Precisamente, no existen los lados, los problemas son una esfera, no cubos, solo tienes que contemplarlos desde otra perspectiva, tómalo con tus manos y gíralo –explicó desde detrás de las llamas mientras se ponía de pie.
-¿Qué una esfera no es igual por dónde se la mire? -dijo mientras daba un paso atrás y bajaba el arma.
-Siempre hay imperfecciones en su superficie, no existen dos partes idénticas, solo similares.
-Al final entonces son lo mismo, levemente diferentes, pero lo mismo.
-Exacto, al final nada importa, tus acciones no alterarán el curso de la historia -El calor que manaba del fuego era insoportable, pero al sujeto parecía no afectarle en lo más mínimo.
-Entonces debo hacer lo que me dé la gana…
-Matarme no cambiará nada -interrumpió desde el suelo- solo una ínfima satisfacción por haber completado una tarea pendiente, un instante de autocompasión.
-Entrégate al caos, y no mires atrás, las heridas sanan, la gente olvida.
-… -el chico guardó silencio un instante, como si su cerebro intentara procesar más información de la que pudiera manejar de una sola vez- no voy a perdonarte padre, pero tampoco voy a terminar con tu vida, no estoy seguro de lo que sería correcto, pero si termino con esto ahora, después nunca sabré si fue la mejor opción -sentenció y le tendió una mano para ayudarlo a ponerse de pie.
-no te arrepentirás hijo, te lo aseguro -dijo, aunque la mirada de preocupación no se desvanecía de su rostro- por cierto… ¿con quién hablabas desde que lograste someterme?
-con nadie, no hablaba con nadie padre.
